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Pasaba sus días entre los cartones
rodeado asimismo de un basural
se alimentaba de los desperdicios
que le sobraban a la “sociedad ”.
* * *
Pero este indigente señor sin nombre
que debajo de un puente iba a descansar
tenía lo que no tienen los hombres ricos
afecto, ternura y un caudal de fidelidad .
* * *
Jamás se lo vio caminando solo
tenía un lazarillo llamado Tomás
no lo dejaba un solo instante
era su sombra hasta en la oscuridad .
* * *
Nunca necesitó de un bastón blanco
para que su ceguera pudiese demostrar
su perro era, el que lo conducía
al cruzar las calles de la gran ciudad.
* * *
Su cuerpo llagado ¡quien sabe por qué peste!
logró que fuera rechazado por la sociedad
solo su perro lamía sus heridas
única medicina que aliviaba su mal.
* * *
Hoy solo se ve a un perrito blanco, que
en un cementerio se lo puede encontrar
acostado siempre sobre una tumba NN
lamiendo una piedra fría ¡ que fidelidad !.
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