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Repaso mi vida y en ella tu nombre
en cada momento tuvo su atracción
fuiste el celoso guardián de mis días
mantenida y sujeta en tu dulce prisión .
Se acercaba la noche y me estremecía
de solo pensar que escucharía tu voz
llamando de lejos como suave brisa
que abraza las nubes ¡ tan cerca de Dios!
Y en aquel santuario tu nombre repetía
la magia intangible, estaba uniéndonos
nuestras mentes en una misma frecuencia
el dial de nuestra vida en una misma estación .
Aun hoy siento que al repetir tu nombre
llega el eco triunfante hasta tu corazón
porque algo inexplicable dentro mío siento
y también tu frecuencia es mi vibración.
Pasarán los otoños, veranos e inviernos
aún los mismos veranos agobiantes de calor
pero se que al nombrarte el cielo se ilumina
y a los dos nos alcanza el mismo resplandor.
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