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Se abrieron las puertas
y por curiosidad entré
sentado en tu sillón preferido
estabas, como esperándome .
¡Hacía tanto tiempo!
que te deseaba ver
preguntarte como estabas
que ¡no lo podía creer!.
Tenías un libro en las manos
las mismas que tanto amé
el anillo en tu anular izquierdo
y la ternura embargó mi ser.
Me acerqué muy lentamente
y con tu perfume me embriagué
perdí la noción del tiempo
y hoy ya era ayer.
¿Que pasó con nuestras vidas?
no lo podemos entender
necesitándonos tanto
creció un muro de altivez.
Te pregunté que leías
pero no supiste que responder
solo que “mi cerebro no registra”
desde que te dejé de ver.
Allí me extendiste tus brazos
y seguiste siendo mi gato siamés
me apretaste dulcemente
besándome una y otra vez.
Necesito que me ames
pero ahora, no después
todo este tiempo fui un ente
que caminaba sin pies.
La puerta se cerró de golpe
y no se muy bien porqué
solo se que dos amantes
revivieron el ayer …
El sol entró por la ventana
y todo volvió a ser como fue
el mar salpicó las ventanas
me até a tu cuerpo y te besé .
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